
Kéfir de leche y de agua: diferencias y similitudes
Hace unos días les mostraba en este breve video cómo hacer kéfir de agua. Hoy voy a desarrollar esa información, aclarando algunas cuestiones y diferencias

Hace unos días les mostraba en este breve video cómo hacer kéfir de agua. Hoy voy a desarrollar esa información, aclarando algunas cuestiones y diferencias

El 70 u 80% de nuestro sistema inmunológico se aloja en nuestro intestino. El consumo regular de alimentos fermentados mejora la actividad de dicho sistema,

La semana pasada les contaba como hacer masa madre. Espero que hoy estén todos con la masa madre burbujeando, bien activa, ¡ ansiosos por aprender

El año pasado, les contaba en este artículo, qué es la masa madre, sus virtudes nutricionales, las diferencias con la levadura y por qué se

Los alimentos fermentados tienen una larga historia en todas las culturas y siempre han sido muy apreciados por sus virtudes o beneficios para la salud.
Una y otra vez escucho en el ambiente naturista, vegetariano o vegano, diferentes comentarios y afirmaciones acerca de los problemas de salud que generan los

Hace unos días les mostraba en este breve video cómo hacer kéfir de agua. Hoy voy a desarrollar esa información, aclarando algunas cuestiones y diferencias con el kéfir de leche que me parece importante transmitir. Recorriendo un poco la historia, la palabra kéfir derivaría de la palabra turca “keif” que significa “sabor agradable o “agradable sensación” o “sentirse bien”, para referirse a la agradable sensación que deja el consumo de este fermento. Originalmente, esta bebida, propia de los pueblos del Cáucaso, se obtenía al fermentar leche vacuna con unos nódulos específicos. Acá surge la primer cuestión a aclarar: los nódulos de kéfir de leche son diferentes a los del kéfir de agua, que en realidad, se denominan tibicos.

El 70 u 80% de nuestro sistema inmunológico se aloja en nuestro intestino. El consumo regular de alimentos fermentados mejora la actividad de dicho sistema, ayudándonos en la prevención de resfríos, infecciones, virus y otras afecciones. Así mismo mejora notablemente diferentes trastornos digestivos, como hinchazones, gases, indigestiones, etc. En este Taller intensivo vas a poder introducirte de lleno en este mágico mundo de la fermentación de los alimentos y sabiduría milenaria.

La semana pasada les contaba como hacer masa madre. Espero que hoy estén todos con la masa madre burbujeando, bien activa, ¡ ansiosos por aprender a hacer pan ! En aquel post, les comentaba que en este arte de hacer pan, hay muchas técnicas diferentes de hacer masa madre y como imaginarán, también hay muchas formas de llegar a armar una masa de pan y de desarrollar su leudado.

El año pasado, les contaba en este artículo, qué es la masa madre, sus virtudes nutricionales, las diferencias con la levadura y por qué se dejó de usar. También fui exponiendo diferentes problemas que acarrea el consumo de cereales (como sucede en los panificados con el trigo y el centeno), alertando en torno al consumo habitual y elevado de antinutrientes. Luego presenté la visión de Otto Wolff, experimentado médico antroposófico, en torno a la relación entre la candidiasis y los hongos en el organismo con el consumo de panificados hechos con levadura (panes, pizzas, empanadas, facturas, tartas, galletitas, etc.). Probablemente, hacia fines de año escriba o les acerque material donde se explique el vínculo entre algunos problemas digestivos como ser inflamaciones, distensiones, gases, colon irritable, etc.; con el consumo habitual de cereales sin fermentar y panificados (blancos o integrales) hechos con levadura. Para aquellos que quieran cambiar el consumo de panificados hechos con levadura por otros fermentados con masa madre, hoy es el turno de ver cómo se hace este mágico fermento.

Los alimentos fermentados tienen una larga historia en todas las culturas y siempre han sido muy apreciados por sus virtudes o beneficios para la salud. Tal vez motivados por la necesidad y la falta de medios de refrigeración; en la antigüedad, el ser humano comía, a diario, gran cantidad de alimentos fermentados. En la actualidad, tal vez por la celeridad con la que se vive, la falta de tiempo para cosas significativas como al arte de la cocina y la pérdida constante en la transmisión del conocimiento ancestral de generación en generación; hemos abandonado casi por completo este hábito y ya casi no se consumen alimentos fermentados. E incluso, cuando se ingieren, la oferta del mercado se reduce a productos pasteurizados, donde las técnicas ancestrales y las virtudes nutricionales de estos alimentos se encuentran ausentes.
Una y otra vez escucho en el ambiente naturista, vegetariano o vegano, diferentes comentarios y afirmaciones acerca de los problemas de salud que generan los lácteos, como si por “lácteos” se pudiera poner todo en una misma bolsa. Y en esto, lo que quiero remarcar, no es solo la diferencia entre un lácteo orgánico o biodinámico y uno convencional, industrializado. Esa diferencia, creo que ya es bien conocida y todos sabemos que en un lácteo orgánico no habrá uso desmedido de antibióticos u hormonas, no se utilizaran conservantes químicos en los diferentes derivados lácteos, los animales recibirán mejor trato y varios otras cuestiones importantes. Como aspecto negativo, los lácteos orgánicos o biodinámicos en su mayoría se pasteurizan y acá está el punto clave a nivel salud que quiero remarcar.
Cocinero fermentado por la investigación apasionada del dilema del omnívoro, condimentado por la Permacultura y la Biodinámica.