
3 fermentos esenciales para empezar
¿Querés empezar a incluir alimentos fermentados y no sabés por dónde empezar?Estos 3 alimentos son ideales para dar ese paso. Muy fáciles de hacer y

¿Querés empezar a incluir alimentos fermentados y no sabés por dónde empezar?Estos 3 alimentos son ideales para dar ese paso. Muy fáciles de hacer y

¿Por qué?Tal vez sólo por precaución. Quien sabe…Lo cierto es que en estos últimos 70-80 años estamos siendo expuestos a una cantidad de sustancias químicas

Tan solo unas décadas atrás, hablar de abejas implicaba casi en el mismo acto reconocerlas sólo como productoras de miel. La reducción de todo lo

Acá les dejo un pequeño extracto de mi libro, «Una cocina que te cambia la vida«, del capítulo 2 «La comida de verdad no viene

En febrero del 2024 visitamos el espacio agroforestal en formación de Cécile y Bruno (@la_herborista_azul), en Luyaba, Traslasierra, Córdoba.En un hermoso encuentro, pudimos vivenciar cómo

En la búsqueda de una alimentación saludable muchas personas dejan de consumir gluten, algunas por algún diagnóstico médico como por ejemplo la celiaquía y otras

¿Querés empezar a incluir alimentos fermentados y no sabés por dónde empezar?Estos 3 alimentos son ideales para dar ese paso. Muy fáciles de hacer y permiten ser sumados a diferentes comidas y bebidas. 1.- CHUCRUT: un alimento exquisito, que acompaña bien prácticamente cualquier comida con innumerables beneficios para la salud (que van desde el aporte de vitamina C y otros nutrientes, a las benéficas bacterias y los ácidos orgánicos), compañero de la evolución humana en muchas tradiciones culinarias.¿Por qué es uno de esos fermentos elegidos para quienes se inician en la fermentacion? Es simple de hacer. Si seguis los pasos de este video, vas a obtener un exquisito fermento.Y a nivel organizativo, es un alimento fermentado que te permite hacer una partida grande, luego cosecharla (fraccionarla en varios frascos) y almacenarla por mucho tiempo, con lo cual no tenés que estar ocupándote de hacer una mantención a diario. 2.- KÉFIR de AGUA: cuando empecé a hacer kéfir de agua, allá por el año 2004, me era totalmente inimaginable que esta bebida iba a alcanzar el nivel de difusión que tiene hoy en Argentina. La gran expansión que tuvo, además de estar relacionada con el sabor y los evidentes beneficios que trae a la digestión, creo que también se debe a la simpleza en el proceso de elaboración. Con muy pocos elementos, en 2 días tenés tu bebida fermentada. Y los nódulos (esa colonia simbiótica de bacterias y levaduras) necesarios para hacer la fermentación, recorrieron en poco tiempo todo el país y hoy se consiguen gratuitamente, con mucha facilidad. Acá podés ver cómo hacer el kéfir de agua. Y acá te despejo varias dudas frecuentes, entre ellas, dónde conseguir lo nódulos. Una vez que el kéfir ingresa a tus hábitos, podés ir más allá de tomar una «medida terapéutica» y empezar a

¿Por qué?Tal vez sólo por precaución. Quien sabe…Lo cierto es que en estos últimos 70-80 años estamos siendo expuestos a una cantidad de sustancias químicas que en el mejor de los casos podrían no ser nocivas utilizadas individualmente. Pero la realidad es que ninguna se usa o consume de forma aislada. El día a día nos expone a un coctel de sustancias químicas nunca antes vivenciado. Es decir, un aditivo químico empleado en mínimas cantidades, podría ser inocuo. Cuando un estudio muestra esta inocuidad, la sustancia se estudia (se testea) de forma aislada. Miles de aditivos químicos como los que hoy existen en las cosas que se comen, consumidos a diario, en cada comida; tienen efectos que son imposibles de estudiar y medir en cada ser humano. Situación similar encontramos en los agrotóxicos o «fitosanitarios» que utiliza el agronegocio. Decenas de sustancias venenosas, diseñadas, estudiadas y aplicadas como veneno, esparcidas una y otra vez sobre aquello que un ser humano ingiere todos los días a lo largo de su vida dejan en el organismo efectos que ya ya estamos vivenciando. (ver Agrotóxicos e infancia . ver El plato fumigado) Y cuando nos ocupamos de nuestra piel, la primera imagen que se nos viene es la de una barrera, algo que nos separa del exterior. Si bien en parte podemos imaginar esta separación, también podríamos acercarnos a la sabiduría que nos traen culturas o medicinas milenarias como el caso del Ayurveda, con la expresión «no te pongas nada en la piel que no te puedas comer«. Esto nos invita a imaginar la piel como un colador, una superficie que permite el intercambio y la entrada «del afuera». En este sentido, hace unos años escribí este artículo, donde les compartía efectos nocivos de diferentes productos de cosmética y de limpieza del hogar.

Tan solo unas décadas atrás, hablar de abejas implicaba casi en el mismo acto reconocerlas sólo como productoras de miel. La reducción de todo lo que las abejas son y todos sus haceres en este plano quedaba focalizada a uno de los alimentos más destacados que entregan: la miel. Hoy la destrucción ambiental producida por el ser humano crece a pasos agigantados. Ya no es posible disimularla. No es un problema del “futuro”, es algo que ya estamos vivenciando. La continuidad de la vida en la Tierra se está poniendo en riesgo y todo esto de alguna forma nos llevó a reconocer, destacar y apreciar otra función de las abejas: la polinización. Es decir, la posibilidad de llevar polen de una flor a otra y así fecundar flores que se transformen en frutos y para seguir generando alimentos. Si nos retiramos o tomamos distancia, tratando de tener una mirada más amplia de la situación, podemos observar que una y otra vez lo que estamos destacando y valorando en las abejas son acciones o manifestaciones mecánicas. El acto de polinizar. La producción de miel. Nuestra valoración no incluye otros aspectos del ser abeja, queda atrapada en expresiones materiales. ¿Qué sabemos del comportamiento social de ese misterio llamado colmena? Si seguimos mirando la polinización con mayor profundidad, podemos empezar por destacar que no es la abeja la única que realiza esta acción, sino que son muchos los insectos polinizadores. Con lo cual, no solo deberíamos “salvar” a las abejas para garantizar nuestro alimento futuro, sino más bien pensar en una restauración ambiental en la que puedan regenerarse y desarrollarse diversos insectos polinizadores. Pero la abeja vuelve a mostrar cualidades únicas en su forma de polinizar. Cada abeja, durante una salida de su colmena, es fiel a una flor y por lo tanto en el

Acá les dejo un pequeño extracto de mi libro, «Una cocina que te cambia la vida«, del capítulo 2 «La comida de verdad no viene de la industria». «Ya entregados al impulso de salir a buscar la comida fuera del circuito de los supermercados, nos encontramos en una especie de mundo paralelo conformado principalmente por dietéticas y almacenes “naturales” a los que, con los años, fueron sumándose mercados y ferias. Allí, determinados días por semana ofrecen sus alimentos productoras y productores de zonas cercanas. Dietéticas y almacenes naturales son espacios muy diferentes unas de otros. Ya sus nombres lo expresan. Siempre tuve la duda de si “almacén natural” es un nombre elegido con el ánimo de mostrarse como algo distinto del mundo industrializado de los supermercados o si surge del deseo de diferenciarse del término “dietética”. Lo cierto es que no hay definiciones o pautas específicas que distingan a unas de otros, pero la realidad suele mostrarlos como dos cosas bien distintas. La mayor parte de las dietéticas tiene una impronta más estandarizada, más fría, con productos envasados que responden a unos pocos distribuidores que manejan el “mercado natural” como se podría manejar otro tipo de negocio. Algo así como una “industria” de las dietéticas. Venden “lo que tiene buena salida”, lo que escale en la moda de la dieta del momento. Se encuentran paquetes de galletas supuestamente “integrales” en cuyas etiquetas aparecen palabras similares a las que se ven en las etiquetas de productos de supermercado; barritas “energéticas” con endulzantes transgénicos como el JMAF (jarabe de maíz de alta fructosa) y aditivos químicos; bolsones de copos industrializados o “almohaditas” de salvado que paradójicamente se exponen como saludables alternativas para las cajas de cereales industrializados, cuando en realidad esos copos se elaboran con el mismo maíz transgénico y las almohaditas son

En febrero del 2024 visitamos el espacio agroforestal en formación de Cécile y Bruno (@la_herborista_azul), en Luyaba, Traslasierra, Córdoba.En un hermoso encuentro, pudimos vivenciar cómo a partir de un terreno pelado y deforestado, se puede generar abundancia medicinal y alimenticia. Mates de por medio, conversamos de las técnicas y la filosofía que abraza el concepto de agrofloresta y la agricultura sintrópica.Recorrimos el terreno y pudimos percibir como en un lapso de unos 2 años el sistema ya muestra los beneficios de la cooperación y generación de abundancia, ejes en de desarrollo de esta forma de vincularse con la naturaleza Esperamos que este video inspire sus vidas como ha inspirado las nuestras. Alex von Foerster

En la búsqueda de una alimentación saludable muchas personas dejan de consumir gluten, algunas por algún diagnóstico médico como por ejemplo la celiaquía y otras porque simplemente piensan que su camino de alimentación saludable debería ser sin gluten. Lo cierto es que al eliminar el gluten, en lo que respecta a texturas de alimentos como por ejemplo el pan, perdemos esa elasticidad característica del trigo. En la búsqueda de alternativas alimentarias supuestamente saludables aparece la xantana o goma xántica. Es importante detenernos unos minutos y examinar de cerca las implicancias sociales y ambientales asociadas con el origen de este aditivo, especialmente cuando proviene del maíz industrial, transgénico y vinculado al sistema agroindustrial. ¿Qué es la goma xántica? Un espesante ampliamente utilizado en la industria alimentaria que se obtiene a partir de la fermentación del almidón de maíz. A menos que se aclare lo contrario, este maíz proviene del sistema agroindustrial convencional, caracterizado por el uso intensivo de agrotóxicos y cultivos genéticamente modificados. Este aspecto que suele pasar desapercibido, es esencial al momento de pensar en incorporarlo a una «alimentación saludable«. Lo que está detrás El uso de maíz industrial y transgénico en la producción de goma xántica abre muchas preguntas en relación a qué implica un alimento saludable.El sistema agroindustrial asociado con este tipo de maíz se caracteriza por el uso extensivo de agrotóxicos, que degradan la vida del suelo, contaminan el agua y afectan la salud de toda forma de vida. Acá es necesario asumir la realidad de que los trabajadores agrícolas y las comunidades cercanas a las áreas de cultivo son de las personas más afectadas, pero el impacto de este modelo basado en el uso de agrotóxicos, de una u otra forma afecta la salud de todo ser humano. Vale recordar que la producción de cultivos transgénicos
Cocinero fermentado por la investigación apasionada del dilema del omnívoro, condimentado por la Permacultura y la Biodinámica.