Alguien tiene que cocinar

Luego de más de un año de trabajo, llegó «Alguien tiene que cocinar«, una propuesta única, innovadora. Una idea que parte de reflexiones en torno

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Pan de olla compartido

Luego de muchos meses de filmaciones, ediciones y trabajo intenso, les compartimos este nuevo video.Van a aprender a hacer un pan de olla, fermentado con

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SCOBY en proceso de fermentación para kombucha casera.

Cómo hacer kombucha

Es una bebida fermentada de sabor ácido y avinagrado que se cree tuvo su origen en China y luego fue migrando a diferentes partes de

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Comemos lo espiritual que hay detrás

“¿Quién se preocupa aún de las influencias profundas de la nutrición?” se pregunta el Dr Otto Wolff en «Qué comemos en realidad» (ed. Antroposófica, 2012). Continúa “podemos saber hoy en día que la vida es una fuerza, o sea, luz transformada, y que solamente determinadas substancias, los víveres, contienen o deberían contener vida.” Lamentablemente, hoy juzgamos aportes o deficiencias de un alimento sólo por un análisis de sustancias, de cenizas y de las «propiedades» de esas sustancias (proteínas, minerales, etc.). Pocas veces, en pocos ámbitos donde se habla en torno a la salud, se analiza un alimento por el aporte o ausencia de fuerzas de vida. ¿Qué puede aportar una agricultura basada en procesos de muerte y en la fertilización química y sintética de los suelos como la que se practica hoy en día de forma dominante?Vida, seguro que no. “El valor positivo o negativo de un alimento no puede establecerse únicamente en función de lo que aporte al cuerpo físico y a las fuerzas vitales. Por supuesto que esto es el mínimo que se puede exigir, pero hay que pedir más: el alimento debe estar constituido de tal forma que permita al alma y al espíritu manifestarse en su plenitud.” estas palabras del Dr Wilhelm Zur Linden, posiblemente a muchas personas puedan parecerle algo esotéricas, pero ¿hasta cuándo seguiremos estudiando y hablando del ser humano como una especie de máquina que se pone en funcionamiento con un combustible llamado glucosa? Nuestro componente anímico espiritual ya no puede ser aplastado, negado, silenciado. El Dr Zur Linden agrega, “lo esencial en el tema de la alimentación no es la sustancia misma, sino su cualidad portadora de luz. Muchos de los alimentos actuales, obtenidos a base de abonos químicos, no son ya capaces de absorber y transmitir en cantidad suficiente estas fuerzas.

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Alguien tiene que cocinar

Luego de más de un año de trabajo, llegó «Alguien tiene que cocinar«, una propuesta única, innovadora. Una idea que parte de reflexiones en torno a cómo hacer el cambio, cómo dejar los alimentos industrializados y poder llevar adelante y sostener una alimentación saludable. Pero ahí sólo empieza esta aventura, los alcances son mayores. A principios del 2020 nos empezamos a reunir con Elías Saez (productor de Autosustentables) para darle forma a esa idea, para intentar encontrar la forma de llevar adelante un proyecto que difícilmente pueda transmitirse por canales masivos. A las pocas semanas, ya no éramos sólo nosotros dos, sino que estaban involucradas las familias de ambos.Y así transitamos este largo año de intenso trabajo, para lograr plasmar este proyecto audiovisual: un curso de película. ¿Por qué curso de película? Porque fue pensado para enseñar, para que asimiles recursos que te permitan transformar tu alimentación. A lo largo de esta experiencia vivencial, atravesás por clases de cocina donde vas a aprender paso a paso como realizarlas. A su vez, decimos que es una película (o una serie), porque documenta la experiencia de una familia en el proceso de aprendizaje. Las dos intenciones se juntan para conmover tus ánimos, inspirarte y empatizar a lo grande. Cuatro horas de una experiencia audiovisual única, dividida en nueve capítulos.Donde vas a poder entrar en un análisis profundo sobre los temas centrales de la transición alimenticia. Con herramientas concretas y recetas filmadas paso a paso. Recorremos el desayuno, almuerzo, merienda y cena; involucrando a toda la familia en el cambio. ACÁ podes sumarte!Nos vemos!🙂Alex von Foerster

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Yacón, tubérculo conocido como manzana de tierra, rico en fibra y antioxidantes, ideal para una alim.

Un encuentro con el yacón o manzana de tierra

Primera parte Por Diana Garrido Vivo en Mérida, Venezuela, y esto no es un dato irrelevante. Aquí, aún convivimos con zonas donde se practica la agricultura intensiva y con campesinos que aún extrañan épocas previas a la crisis económica; cuando podían usar, por costo y por existencia, montones de agrotóxicos sin los cuales se encuentran un poco, sin su brújula.Sólo que también convivimos con un movimiento en favor de las semillas nativas, con personas y organizaciones que intervinieron en la redacción de la Ley de Semillas vigente desde finales del año 2015. Ley que nos protege, por ahora, de las empresas líderes en semillas transgénicas y agrotóxicos, además del trabajo esclavo y otras relaciones perversas. Vivimos entre productores y organizaciones ocupadas en rescatar variedades nativas tanto de papas como de otros rubros, unos muy locales y otros andinos (no me refiero a la zona geográfica donde se ubica Mérida, a la que en Venezuela llamamos Zona Andina, si no que me refiero a los países andinos).  Mérida se encuentra en la zona de precordillera. Es un Estado sin mar pero con mucha, mucha agua (ríos, quebradas, arroyos, lagunas, lagos). Su río principal, el Chama, la atraviesa desde una altitud de 4.000 m.s.n.m. hasta una altitud 0 m. s. n. m. lo que permite que, en temas de flora, se dé si no todo, casi todo. Mérida es un vergel. De esta manera, estas organizaciones han podido adoptar variedades de otras zonas de cordillera y precordillera sin ningún trauma. Así es como hay producción de aguaymanto o uchuva, lulo, tomate de árbol o de Castilla (chilto), chachafruto, papas del altiplano por montón, sumadas a variedades locales de café, cambur o banana, cacao, etc. Así que no era de extrañar que un día llegara a Mérida el yacón (Smallanthus sonchifolius) y se quedara para siempre.  Apenas

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Pan de olla compartido

Luego de muchos meses de filmaciones, ediciones y trabajo intenso, les compartimos este nuevo video.Van a aprender a hacer un pan de olla, fermentado con masa madre, realmente exquisito. Pero, el objetivo al realizar este trabajo no era mostrar únicamente el proceso, el paso a paso de este pan; sino tratar de traer imágenes de la vida detrás de un pan. De diferentes etapas y procesos que suceden antes de que llegue la harina a nuestra casa y que hoy en día, la mayor parte de los seres humanos desconoce por completo. Desconocer por completo el origen y los ciclos del alimento, es uno de los factores que ayuda a sostener un sistema de producción agroindustrial genocida.¿Cuántos de ustedes saben que en Argentina quieren imponer la siembra de un trigo transgénico que es rechazado en el mundo entero?, ¿y quienes tienen evaluado el impacto de un «modelo transgénico«? Cuando digo impactos de un «modelo transgénico» claramente no hago mención sólo al hecho de que este nuevo transgénico (trigo HB4) viene de la mano de un nuevo paquete de agrotóxicos, que incluye al glufosinato de amonio (15 veces peor que el conocido glifosato –demostradamente genocida-). El modelo transgénico seguirá profundizando la degradación socioambiental, seguirá alentando un modelo en el que pocas empresas son multimillonarias a costa de un aumento trágico de la pobreza y el hacinamiento urbano.Seguirán intentando sacar leyes de patentes de semillas de forma de concentrar el poder en esas pocas multinacionales.Hectáreas y hectáreas de bosque nativo serán devastadas, con incendios o deforestaciones perversas, en nombre de «ampliar la frontera agrícola».Todo tipo de deformaciones de la vida serán vestidas con palabras seductoras como progreso, innovación, eficiencia, desarrollo, crecimiento, ciencia; para disfrazar la verdad: un sistema de producción genocida. El transgénico representa para mí, la culminación de un pensamiento materialista

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SCOBY en proceso de fermentación para kombucha casera.

Cómo hacer kombucha

Es una bebida fermentada de sabor ácido y avinagrado que se cree tuvo su origen en China y luego fue migrando a diferentes partes de Asia, Rusia y Europa. Como otros fermentos, su origen también va acompañado de cierto misterio. Se realiza a partir de té dulce fermentado y aporta bacterias benéficas para la función intestinal, enzimas, polifenoles, y ácidos orgánicos (tal vez acá radique mucho de sus efecto interesantes para la salud). Investigando en la tradición de este fermento, todos los caminos conducen a que en sus orígenes, se hacia con té negro y azúcar blanca y se creía que la presencia de cafeína era esencial para que la fermentación tenga éxito. Hoy ya se sabe que esto no es así y cuando yo instalé este hábito en mi vida, la bebida que hice habitual fue una kombucha de té verde y azúcar mascabo, tal como les enseño en la receta de hoy. Quienes quieran obtener una bebida más clara en el color, usen algún azúcar integral orgánica (más refinada que la mascabo). Además del té dulce, para realizar la fermentación necesitamos de una madre o SCOBY (Simbiotic Colony Of Bacteria And Yeast). Esta colonia simbiótica de bacterias y levaduras, de consistencia gelatinosa, convierte primero el azúcar (sacarosa) en glucosa y fructosa y luego, en alcohol etílico, gas carbónico (CO2) y ácidos. Todos estos microorganismos viven en una simbiosis de mutuo beneficio, formando en la superficie del líquido, durante la fermentación, otro cuerpo de aspecto gelatinoso parecido a una medusa. Así, al cabo de los 7 a 14 días que dura la fermentación, tenemos 2 madres de kombucha. Del milagro al miedo Entre los alimentos fermentados, la kombucha es de esas bebidas «amadas» y «temidas«. Historias cuentan que en la antigua China, se le dominaba el «té de la inmortalidad«.

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Bananas pintón, variedad de plátanos y bananas en estado natural.

Cambur pintón: de la banana al plátano

Conversando con Diana (una amiga argentino-venezolana con la que compartimos el amor por la cocina, la huerta, la agroecología y tantas cosas más) en torno a prebióticos y el rol importante que pueden cumplir el plátano y el cambur en nuestra alimentación, me di cuenta que acá en Argentina, poco conocemos del tema. Y siendo ella una experta en el tema, no tuve mejor idea que invitarla a que nos cuente algo al respecto 🙂 Por Diana GarridoHay un cántico aquí en Venezuela que, mientras suena cada cuerda del Cuatro (hermano menor de la guitarra, por sus cuatro cuerdas, y mayor, porque es pura fiesta y alegría), dice «cambur pintón» y se utiliza para afinar el instrumento. Y es que acá el cambur – la banana para los argentinos – (musa paradisíaca), es, entre muchísimas frutas tropicales y exóticas de sabor excepcional que habitan y se consumen en estas tierras, La Fruta Nacional. Porque es barata, rendidora, se cosecha todo el año, todo el que tiene un patio ostenta un «cambural», y, sobre todo, porque es súper versátil.La usamos verde, pintona como el cántico (cuando apenas deja de estar verde) y madura.  Al cambur o banana, lo consumimos en sopas, panqueques para el desayuno, postres, guisos, porridges, como harina en un montón de recetas. Y además utilizamos todo: cáscara, pulpa , hojas (ahumadas para envolver tamales -nuestros bollos, hallacas, carabinas-), el pseudo-tallo (como alimento para animales), el palmito o médula o brote más interno y joven del tronco (como depurativo e inmunoprotector), la flor (en ensaladas y guisos), la cáscara (en guisos), y lo que no se come, o va al compostero, o va al gallinero, o a otros animales de la granja. El plátano (musa balbisiana), por su parte, es ese primo hermano de la banana cuyo tamaño es

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