
Alimentación de transición… ¿hacia dónde?
Hace años, por lo menos 3 o 4, se fue instalando en Argentina un significado singular, peculiar y hasta extraño, para la palabra transición. Me

Hace años, por lo menos 3 o 4, se fue instalando en Argentina un significado singular, peculiar y hasta extraño, para la palabra transición. Me

En este video de tan solo 5 minutos, el IDEC (Instituto Brasileño de defensa del consumidor) muestra con humor la trágica realidad a la que

Este excelente artículo de Ana María Primavesi, explica clara y detalladamente los motivos por los cuales los alimentos transgénicos (que abundan en la mesa de

Los alimentos fermentados tienen una larga historia en todas las culturas y siempre han sido muy apreciados por sus virtudes o beneficios para la salud.

Hoy, recordamos y agradecemos a Andrés Carrasco, en este excelente material que publicó el periodista Darío Aranda en lavaca; por su trabajo en torno a
Una y otra vez escucho en el ambiente naturista, vegetariano o vegano, diferentes comentarios y afirmaciones acerca de los problemas de salud que generan los

Hace años, por lo menos 3 o 4, se fue instalando en Argentina un significado singular, peculiar y hasta extraño, para la palabra transición. Me refiero al uso de esta palabra al hablar de cambios en el área de la alimentación y en particular, dentro del ambiente o mundo naturista, vegetariano o de personas que procuran una alimentación más conciente.

En este video de tan solo 5 minutos, el IDEC (Instituto Brasileño de defensa del consumidor) muestra con humor la trágica realidad a la que estamos exponiendo a los niños. De aditivos químicos ya hablaremos en otro artículo. Lo que aquí me gustaría que quede claro, es el daño que la fructosa industrializada está generando en la salud. A pesar de que en Argentina todavía relacionamos fructosa solo con el azúcar que proviene de la fruta y de que paradójicamente en las dietéticas o almacenes naturistas se comercializa fructosa como un “endulzante saludable” (cuando provoca serios trastornos metabólicos); la mayor parte de la fructosa que consume un argentino a diario proviene de maíz refinado, probablemente transgénico, como el JMAF (jarabe de maíz de alta fructosa).

Este excelente artículo de Ana María Primavesi, explica clara y detalladamente los motivos por los cuales los alimentos transgénicos (que abundan en la mesa de la gran mayoría de los argentinos), están envenenando a la población, destruyendo las economías regionales, contaminando y degradando los recursos naturales. Fuente: América Latina en movimiento Introducción Casi veinte años de cultivos transgénicos ¿Qué nos han dado? Al contrario de lo que prometían las empresas, la realidad de los cultivos transgénicos, basada en las estadísticas oficiales de Estados Unidos –el mayor productor de cultivos transgénicos a nivel global– muestran que éstos han tenido menor productividad por hectárea que las semillas que ya estaban en el mercado, pero han significado un aumento exponencial en el uso de agrotóxicos. (Benbrook, 2012; Gurian-Sherman, 2009).

Los alimentos fermentados tienen una larga historia en todas las culturas y siempre han sido muy apreciados por sus virtudes o beneficios para la salud. Tal vez motivados por la necesidad y la falta de medios de refrigeración; en la antigüedad, el ser humano comía, a diario, gran cantidad de alimentos fermentados. En la actualidad, tal vez por la celeridad con la que se vive, la falta de tiempo para cosas significativas como al arte de la cocina y la pérdida constante en la transmisión del conocimiento ancestral de generación en generación; hemos abandonado casi por completo este hábito y ya casi no se consumen alimentos fermentados. E incluso, cuando se ingieren, la oferta del mercado se reduce a productos pasteurizados, donde las técnicas ancestrales y las virtudes nutricionales de estos alimentos se encuentran ausentes.

Hoy, recordamos y agradecemos a Andrés Carrasco, en este excelente material que publicó el periodista Darío Aranda en lavaca; por su trabajo en torno a los efectos devastadores del glifosato (agrotóxico utilizado en el cultivo de soja) y el coraje de haber hecho público ese material.
Una y otra vez escucho en el ambiente naturista, vegetariano o vegano, diferentes comentarios y afirmaciones acerca de los problemas de salud que generan los lácteos, como si por “lácteos” se pudiera poner todo en una misma bolsa. Y en esto, lo que quiero remarcar, no es solo la diferencia entre un lácteo orgánico o biodinámico y uno convencional, industrializado. Esa diferencia, creo que ya es bien conocida y todos sabemos que en un lácteo orgánico no habrá uso desmedido de antibióticos u hormonas, no se utilizaran conservantes químicos en los diferentes derivados lácteos, los animales recibirán mejor trato y varios otras cuestiones importantes. Como aspecto negativo, los lácteos orgánicos o biodinámicos en su mayoría se pasteurizan y acá está el punto clave a nivel salud que quiero remarcar.
Cocinero fermentado por la investigación apasionada del dilema del omnívoro, condimentado por la Permacultura y la Biodinámica.